17 diciembre 2017

Refugio en la adversidad. (17/12/2017). El día que dejé de comer animales.

Inicio una gacetilla, sobre actividades culturales placentinas, que trataré de mantener semanalmente. No escribo en periódicos, ni hablo en radios, ni tampoco soy periodista, pero me apetece hacer algo así y reflexionar sobre cosas culturales placentinas. No sé si sé de eso, pero algo conozco.
Ayer tuve la suerte de acudir a Tannhäuser para la presentación del libro de Javier Morales, "El día que dejé de comer animales". La Librería se ha abierto un hueco merecidísimo en la cultura de este pueblo a base de mucho esfuerzo, trabajo y bien hacer. Algo que parecía imposible, vista la clásica realidad placentina, se ha convertido en un hecho, sin estridencias y sin apoyos (como siempre sucede en todo lo cultural). Enhorabuena.
Javier, que se va consagrando libro a libro (Pequeñas biografías por encargo, ocho cuentos y medio, Lisboa, Trabajar cansa...), estuvo arropado por Pedro Cáceres y José Manuel Chico, filólogo, filósofo y escritor que tiene la suerte y al mismo tiempo el duro trabajo de abrirse camino literario en un círculo en el que están su tío Javier y su hermano Álex. Duro, pero sin embargo sé que estallará bien porque he leído y escuchado cosas del "chico", como se bromea a veces, que son muy buenas.
El libro viene recomendado por mucha gente, alguna bien conocida, como la periodista cultural Olga Ayuso y otra no conocida pero para mí igualmente confiable, como Mari Carmen, compañera de trabajo y hermosa persona. El libro, como se reconoció en el exordio, hará por el Veganismo y la Defensa de los animales mucho más que cualquier defensa apasionada que estamos acostumbrados a leer o escuchar. Bien documentado, y escrito, se lee de un tirón y es altamente recomendable.
La presentación fue, como se tiende a hacer ahora, una alternancia de preguntas de los exordistas junto a otras que el público empezó a realizar casi de inmediato. Uno, que es clásico, añora las presentaciones que son una pieza literaria de por sí, como aquellas que hacían en el Aula de Literatura Placentina Gonzalo Hidalgo y Álvaro Valverde y que en alguna ocasión han hecho sus sucesores Juan Ramón Santos y Nicanor Gil. Supongo que la moda manda, pero a mí, ya digo, me molan más otras cosas. 
Con este punto ya llego al final. Es curioso ver las presencias y ausencias -más allá de que todos tenemos vida y no se puede asistir a todo- de quienes se acercan a estos eventos. Aquí nos conocemos por nombre y apellidos. El lunes con Olvido, nos volvemos a ver en El Verdugo. 
Be culture, my friend.